Cooperativas sirven de soporte a los más pobres

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Más de la mitad de la población es cooperativista
Si la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaró 2012 como el Año Internacional de las Cooperativas debe ser porque el mundo, sin excepción, ha reconocido la importancia que tienen estas organizaciones mutualistas en la sostenibilidad económica de miles de comunidades. Más de la mitad de la población está relacionada directa o indirectamente a una cooperativa.

La designación sirve para destacar la contribución que desde las cooperativas han tenido en la reducción de la pobreza, creación de empleos y promover la integración social. Muy bien fue escogido el tema dentro de las discusiones realizadas en foros internacionales: “Las empresas cooperativas ayudan a construir un mundo Mejor”.

En República Dominicana su importancia está más que probada. En este país hay una cooperativa en cada pueblo, en cada sector y la mayoría de las empresas o grupos empresariales patrocina una entidad similar entre sus empleados. Todos han entendido el valor social y económico que tiene el mutualismo como mecanismo de financiación en todos los órdenes.

El presidente del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop), Pedro Corporán, está consciente de los retos que tiene como presidente de esta institución, ya que de esta entidad dependen 638 cooperativas y con ellas el sueño de estabilidad económica y familiar de 1,277,212 socios, para un impacto directo en alrededor de cinco millones de dominicanos.

El funcionario está claro de lo que significan las cooperativas en la estabilidad social del Estado. “Es el puntal esencial de la microeconomía nacional y el aliado más importante del Estado en la lucha contra la pobreza crítica, ya que el cooperativismo viene a ser una doctrina que permite a los seres humanos asociarse para acercarse al sistema productivo con un sentido de autogestión y autosostenibilidad”, sostiene.

El reconocimiento de las cooperativas es, a decir de Corporán, cuestión de seguridad financiera en el país y en ese orden es de justicia avalarlo con los indicadores económicos que caracterizan su capacidad productiva.

Las estadísticas oficiales establecen que este sector tiene capacidad para mover en el sistema financiero nacional más de RD$70,000 millones al año y genera más de 60,000 empleos directos, así como representa un patrimonio que pasa de los RD$60,000 millones, así como activos financieros por más de RD$52,284 millones.

“En estos momentos se estima que ya el cooperativismo representa casi el 7% del producto interno bruto (PIB) del país y prohíja al año más de un millón de soluciones crediticias”, explicó.

El presidente del Idecoop consideró que las cooperativas, tomando en cuenta el aporte y movimiento económico que representan, son un soporte fundamental para el combate a la pobreza crítica en cualquiera de las sociedades, pero de manera muy particular en países como República Dominicana.

Atendiendo a su función social y económica, Corporán considera a las cooperativas como entidades generadoras de riquezas en el marco de un “sistema de distribución equitativa de los beneficios obtenidos”.

Sobre el impacto del cooperativismo en la reducción de la pobreza, el presidente de Idecoop explica que es visible, lo cual se constata en cada una de las comunidades en las que funcionan las cooperativas.

El funcionario señala que las cooperativas ya iniciaron el tránsito hacia la macroeconomía, ya que se está insertando en el mercado internacional como uno de los fenómenos sociales y culturales más importantes, lo cual tiene más impacto en momentos en que se habla de integración económica.

El Estado tiene en este sector un aliado para luchar en contra del desempleo
El cooperativismo es un agente generador de riquezas, con una prolífica y fecunda historia que tiene 168 años.

Todo se inició en octubre en la ciudad de Rochadle, Inglaterra. En lo que compete a República Dominicana las primeras ideas orientadas a promover asociaciones mutualistas datan de 1916, a propósito de la intervención de Estados Unidos.

El experto y asesor por más de 40 años del sector, Carlos Aníbal Rodríguez, considera oportuno destacar que la contribución de las cooperativas en el contexto de la economía dominicana debe medirse por su participación en materia de desarrollo, ya que desde sus inicios ha incidido en la solución de los problemas de los diferentes estratos de la población que la integran mejorando sus condiciones de vida.

Es por ello, indica, que su potencial de acción tiene amplias perspectivas ya que actúa como instrumento de desarrollo y mecanismo de distribución de riqueza en beneficio del crecimiento económico.

“Conforme a la tendencia de desarrollo que ha tenido el cooperativismo dominicano, se observa que empresas cooperativas de éxito se han organizado de manera vigorosa tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Es una realidad palpable que las diferentes comunidades del país exhiben con orgullo las empresas cooperativas que han logrado organizar con la participación de su ciudadanía”, afirma Rodríguez.

Destaca que en la actualidad el cooperativismo dominicano es un sector pujan- te con presencia dinámica y participativa en el desarrollo económico y social, contribuyendo de manera significativa en la solución de las necesidades y aspiraciones más sentidas que experimenta el país.

Estadísticas
De acuerdo con las informaciones estadísticas, el sector cooperativo dominicano tiene presencia en catorce sectores, entre los cuales se encuentran el agropecuario, consumo, servicios de mercadeo, salud, seguros, transporte, vivienda, ahorros y préstamos, minero, pesca, industrial, energía, turismo y forestal, actividades que sirven de soporte a la economía nacional.

A nivel global las cooperativas existentes integran 1,277,212 socios que con su trabajo generan un significativo valor agregado a la economía nacional. Este sector está integrado por pequeños y medianos productores, personas con necesidades sociales comunes que logran crear fuentes de trabajo a través de la inversión en las micro, pequeñas y medianas empresas.

Las empresas cooperativas dominicanas se dedican principalmente a la actividad de ahorro y el crédito, contribuyendo a la educación de la familia en el uso del presupuesto económico, procurando aminorar los niveles de explotación de que es víctima la clase trabajadora por parte de los usureros.

Para el experto Rodríguez no es un secreto, para nadie, los grandes esfuerzos que el país debe hacer en los próximos años para disminuir la tasa de desempleo, que de acuerdo con los efectos de la crisis ronda el 18%. El Banco Central la ubica en 14.1%.

Destaca que actualmente el sector, con sus cooperativas en todo el país, coadyuva en la generación de empleos, convirtiéndose en el sustento de familias y descargando al Estado de un peso social y económico que gravita sobre la población.

“Es encomiable la labor que desarrollan las cooperativas orientadas a minimizar el índice de pobreza”, explica.

En los últimos años el sector cooperativo ha dinamizado la captación de recursos y su canalización hacia la satisfacción de las necesidades financieras.

UN POCO DE HISTORIA DEL COOPERATIVISMO
La primera institución, según los datos históricos, fue la Cooperativa Manoguayabo en 1946. El sector se vio influenciado por la iglesia católica, lo que le permitió un gran impulso, dada la incidencia social de la iglesia.

El auge fue de tal magnitud que prácticamente donde quiera que hubiera una iglesia católica funcionaba una cooperativa.

El crecimiento del sector cooperativo dominicano se extendió hasta 1954 año en que se produjo un choque con el régimen de Rafael Leónidas Trujillo. Todo sucedió porque el padre Pablo Steel, sacerdote de origen canadiense, escribió en uno de sus libros que el cooperativismo estaba llamado a romper con el estatismo en la sociedad.

Hoy es considerado padre del cooperativismo.

Cuando Trujillo conoció el trabajo del sacerdote, ordenó su deportación.

Fuente: Listin Diario