IMPACTO DEL COOPERATIVISMO EN LA SOCIEDAD DOMINICANA

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Desde su nacimiento en el año 1946, el cooperativismo dominicano ha experimentado alzas y bajas. Nacido bajo la hegemonía de la tiranía trujillista, este tipo de empresa de economía solidaria, rápidamente ganó terreno en la sociedad dominicana, que con el auspicio de la Iglesia Católica vio crecer cooperativas en casi todas las comunidades con presencia de la Iglesia.Hasta mediado de la década del 50, el cooperativismo dominicano transitó por senderos de rápido crecimiento, llegando a constituirse en la esperanza de amplios sectores populares en la lucha contra las desigualdades sociales.El cooperativismo dominicano se vio impulsado por la vasta experiencia en esta materia, de la orden sacerdotal de los Scarboros, clérigos de origen canadienses, quienes confiaron al Padre Pablo Steele la importante tarea de propagar el cooperativismo en todos los rincones de la geografía nacional.El Padre Pablo, sacerdote inquieto y ferviente investigador, fue un vigoroso líder en el movimiento cooperativo.  Con su pluma revolucionaria emitía juicios que resultaban desafectos al régimen dictatorial de Trujillo.  Ante un pronunciamiento del Sacerdote, referente a que el cooperativismo estaba llamado a romper con el estatismo en la sociedad, cuya expresión no pasaba de ser una inspiración filosófica del reverendo, los organismos de represión del Estado respondieron con la deportación del Padre a su patria natal, Canadá.

Desde ese momento el cooperativismo entra en una profunda crisis, que se extenderá hasta el 1963, año en el que se crea la ley que da origen al IDECOOP.  Más adelante, en 1964 se crea la ley 127 como estamento jurídico del cooperativismo dominicano, que al igual que en muchas naciones de América Latina, había nacido sin un amparo jurídico de tal naturaleza.

A pesar del nacimiento del marco legal, el cooperativismo dominicano se mantuvo en franco estado vegetativo, hasta el año de 1983.  En esa fecha, con el auspicio de la Universidad de Ohio; la Agencia Internacional para el Desarrollo Internacional de Los Estados Unidos, (USAID) y el Banco Central de la República Dominicana, comienza a gestarse una nueva era para el cooperativismo de ahorro y crédito de nuestro país.

Con la realización de minuciosas investigaciones de la realidad social en el área rural de la República Dominicana, cuyo propósito fue el de conocer la capacidad de ahorro y las necesidades de financiamiento de amplias zonas del campo, el Programa de Movilización de Ahorro Rurales (PMAR) y el Programa de Servicios Financieros Rurales, (PSFR) contribuyeron significativamente a forjar una nueva era en la administración y control financiero de las cooperativas de ahorro y crédito de la República Dominicana.

En el seno de estos programas se fueron gestando las condiciones  para la formación de un nuevo órgano de integración cooperativa, que aunque no se rige por la Ley 127, (como sería el caso de una federación), su objetivo fundamental, desde sus inicios es, el fomento de empresas cooperativas viables, bajo condiciones de mercado.

En este ambiente nace la Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito, Inc. (AIRAC), bajo la Ley u Orden Ejecuta 520. Esta Institución hoy agrupa a 15 cooperativas de base, con 123 puntos de servicios o sucursales, en todo el país y una matrícula de socios que asciende a más de medio millón personas.

El aporte económico de las cooperativas miembros de AIRAC es incuestionable, toda vez que se analiza el componente de valor agregado en sueldos y salarios, renta del capital, (intereses) y excedentes anuales, que generan estas empresas. En ese sentido, a diciembre de 2014 las cooperativas del Sistema AIRAC, aportaron al PBI, un monto de RD$ 3,536.2 millones, como pago a los factores, capital, trabajo e iniciativa empresarial.

En otro orden, estas instituciones aprobaron un total de 124,788 soluciones crediticias en el año 2014, con un monto de RD$21,579.4 millones de pesos, de las cuales, un estimado de 60% se dirigió a la micro, pequeña y mediana empresa.  Con este aporte el cooperativismo de ahorro y crédito contribuye grandemente a generar y mantener empleos, lo mismo que a solucionar problemas económicos directamente a sus asociados, proporcionándoles créditos de consumos para aumentar el nivel de vida familiar.

Con 63 oficinas en la Región del Cibao, 21 en la Región Sur y 39 en la Capital y el Este, el cooperativismo representado por AIRAC, lleva servicios financieros a sectores que antes no eran tomados en cuenta por la banca nacional.  El éxito exhibido por las cooperativas ha provocado un cambio de actitud en el banquero dominicano, el cual se advierte en el interés puesto en el microcrédito y las comunidades rurales, donde hoy se observa una presencia notable de la banca tradicional, en comparación con épocas pasadas.

Las cooperativas del Sistema AIRAC impactan en la sociedad llevando el desarrollo a cada comunidad donde operan; este segmento financiero tiene influencia en el 93.7% del total de las provincias del país, incluyendo a Santo Domingo, el Distrito Nacional y Santiago.  Las 30 provincias atendidas tienen una población estimada en 10 millones de personas, lo que evidentemente, representa un amplio mercado potencial para dichas instituciones.

Es indudable que un Sistema de Cooperativas que crece a tasas por encima del 15% anual, con un monto de activos netos, que a diciembre de 2014 supera los 33 mil millones, y con incidencia directa en más de un millón personas, hay que tomarlo en cuenta.  La incidencia social y económica de este subsector del cooperativismo de ahorro y crédito no puede ser pasada por alto; más aun, el aporte que en materia de administración y control financiero que ha realizado el Sistema de cooperativas AIRAC es altamente significativo para el cooperativismo dominicano, por cuanto ha roto con viejos esquemas que impedían el crecimiento y el desarrollo económico y social de estas instituciones, definidas como de economía solidaria.

Fuente: Santiler Tripod